Renovarse apostando por los clásicos es acierto seguro. Esto es lo que pasa en la Candelita, un viejo conocido que quiere volver a ser un must en la capital.

Entrar por su puerta es respirar el espíritu  colonial, ese estilo criollo que mires donde mires te puede transportar al otro lado del charco, a otra época en la que la mezcla de culturas nos ha dejado una herencia espectacular en forma de sabores, olores y sensaciones.
Esto pasa con su comida, un baile de platos traídos de aquí y de allá, lo que muchos llamarían “fusión”, aquí se hace tomando lo mejor de los  platos caribeños con toques de Asia y otros confines.

Empezamos el viaje  con unos tequeños (un hit de la comida venezolana) con salsa de caña de azúcar y, es que unos tequeños como Dios manda, que no falten nunca! Seguimos con dos causas limeñas (uno de los platos más populares de la comida peruana), de ensaladilla de pollo y mayonesa con encurtido de rábano; y de palmito, aguacate y brotes de berro.

El mejor dúo que conozco, después de Pinpinela.

A estas alturas, cuando ya nos hemos ido metiendo en el papel y nos podemos imaginarnos en un paraje tropical con su fauna y su flora,machete en mano,nos rematan con unas mini arepas variadas: la pelua (carne mechada y queso Cheddar), reina pepiada (ensaladilla de pollo con mayonesa de aguacate y finas hierbas), chicharronada (panceta guisada al estilo tradicional), plátano y queso guayanés (plátano macho maduro frito y queso blanco fresco de vaca al estilo guayanés). Un  vuelo directo a Venezuela y sin escala.

Y, cuando ya parecía que empezaba a sonar la cumbia, llega uno de esos ejemplos de mezcolanza por los que la Candelita apuesta en su nueva carta: un bao de asado negro, crema agria, encurtidos y cebollino, acompañado de chips de plátano, si señor, Asia vs Latinoamérica en un combate tan reñido que se merece que levantemos nuestro cartel de máxima puntuación, 10!

Para poner la guinda a esta fiesta latina, nos ponen sobre la mesa uno de mis platos favoritos (desde que Omaira, la cocinera venezolana del bar del Mercado de Antón Martín,  me lo hiciera y me introdujese en la cultura venezolana), pabellón criollo (carne de buey guisada y mechada, frijoles negros, plátano macho maduro frito, queso blanco semiduro rallado y arroz blanco). BOOM! Explosión de sabores y del botón de mis pantalones.

¿Sitio para el postre? Yes, Sir.
Un tres leches y un helado de coco con sopa de maracuyá..,ya podemos morirnos en paz y, habiendo cumplido ese sueño que todos tenemos de comernos el mundo, en este caso, sin despegarnos de le mesa.

Candelita, qué bueno que viniste!

Aida Moraton
Fotos: Sara Navarro

Contact
La Candelilla
C/ Barquillo 30
Madrid